BIONPLANET
El baile donde ninguno sobra: Innovación
en medio del cambio cultural
De las tramas sociales construidas por el ser humano,
pocas son tan peculiares como el mundo de la investigación
y la ciencia. Como toda organización social
este tiene fortalezas y debilidades, así como
también ritos y costumbres que han dado origen
a muchos clichés en la cultura de masas, que
no siempre se condicen con la realidad que se vive
en los centros de investigación y en las empresas
biotecnológicas.
Luces
de neón caen sobre la biotecnología
La biotecnología es un mundo apasionante, nacido
de la observación, la investigación
y la experimentación y actualmente es uno de
los campos de trabajo más activos tanto por
su aporte al conocimiento del ser biológico,
como por su enorme potencial de explotación
económica, lo que ha permitido la concentración
personas talentosas, creativas y competitivas en todo
el mundo. Esta verdadera industria del conocimiento,
en término de imágenes simbólicas
está asociada a gente enmascarada que trabaja
en laboratorios de alta complejidad, rodeada de microscopios,
manipulando jeringas o pipetas, en donde todo se inunda
de reflejos y luces de color artificial y donde explícitamente
siempre está presente la doble hélice
del ADN, que es reproducida en innumerables logotipos
de empresas biotecnológicas de todas partes
del mundo.
Esta potente imagen de la biotecnología, muchas
veces nos hace olvidar que su origen es remoto en
un mundo que no conocía el ADN, sin luces artificiales
cuando el hombre empezó a producir pan, vino
o cerveza, utilizando levaduras o incluso más
atrás en el tiempo y dependiendo de la óptica
histórica utilizada, podría situarse
en los albores de la agricultura.
Mundos
paralelos más allá de los papers
El papel que juega la investigación científica
en el desarrollo económico social de un país
como Chile y su complementariedad con el aporte cultural
histórico que siempre ha ejercido, es un tema
que tiene importancia trascendental para el Dr. Flavio
Salazar en su rol como investigador del Nucleo Milenio
de Inmunologìa e Inmunoterapia en el área
del cáncer. A su modo de ver el ser humano
es creativo por definición y por lo tanto “la
creatividad o bien puede transformarse en un lujo
que forma parte solamente de mentes especializadas,
o puede explotar en aplicaciones o conocimientos nuevos,
siempre que se trabaje en equipos con visiones y talentos
diversos y en el caso de la investigación científica,
con respaldo científico sólido”.
Desde su perspectiva la biotecnología en Chile
no está en pañales y por el contrario
existe en nuestro país un desarrollo científico
objetivo que, aunque inmaduro, posee un alto potencial
biotecnológico y una creciente masa crítica
conformada por científicos y profesionales
del más alto nivel en algunas áreas
específicas. “El problema actual es que
para aprovechar toda esta potencialidad necesitamos
generar un cambio cultural profundo, en primer lugar
entre nosotros mismos, los científicos, que
por nuestro papel central en la innovación
basada en ciencia, estamos obligados a predicar con
el ejemplo”.
Salazar añade que al inicio de su carrera,
al igual que muchos otros científicos, pensó
que su mundo estaría limitado a los laboratorios,
los papers y los congresos. Pero la actual política
científica del país, le obligó
a repensar su rol y sin preparación alguna
fue lanzado al mundo de los negocios, la protección
intelectual, la transferencia tecnológica,
el marketing, los VAN y los TIR. “En algún
momento me dio la impresión de que quienes
diseñaron la gestión de los proyectos,
asumían que el líder científico
era una persona que vivía en un universo paralelo
de 48 horas diarias y como esto no es así,
organicé un equipo multidisciplinario conformado
en su núcleo por científicos y complementado
con profesionales de otras áreas, lo que generó
la fundación de la empresa biotecnológica
Oncobiomed, que en conjunto con la Universidad de
Chile, transfiere al mercado terapias inmunológicas
contra el cáncer, desarrolladas a partir de
nuestra investigación”. Recientemente
este esfuerzo innovador fue reconocido con el premio
AVONNI al innovador destacado, que es un reconocimiento
otorgado por CHILE-INNOVA, una organización
de empresarios y autoridades. “Siempre es reconfortante
recibir reconocimiento de personas y grupos que no
forman parte del mundo científico, ya que es
una demostración de la importancia social que
está teniendo la actividad científica
y su valorización como aporte al desarrollo”
señala Salazar.
Multiplicación
de roles
El Dr. Carlos Ferrada y la Dra. Mercedes López
son médicos cirujanos y socios en Oncobiomed
y han compartido experiencia, tanto en investigación
como en generación y gestión de proyectos
con el Dr. Salazar. A su modo de ver el cambio es
parte integral de las sociedades dinámicas
y ante cada solución surgen nuevos problemas.
Para el Dr. Ferrada la limitación principal
para alcanzar el desarrollo como país pasa
por un problema de autolimitación y autocensura
mental. “En países de desarrollo medio
como Chile, existe la mayoría de las premisas
materiales que permiten abordar numerosos desafíos
de gran envergadura, pero muchas veces la existencia
de complejos y en cierto grado de conformismo, hacen
que no nos creamos capaces de competir globalmente”
y continúa explicando - “Pocos pensaban
que en nuestro país se podía diseñar
y ejecutar estudios clínicos de avanzada y
hoy nos enorgullecemos de haber tratado más
de 60 pacientes con una terapia diseñada y
ejecutada completamente en Chile y con resultados
muy auspiciosos”.
Por otra parte, para la Dra. López la globalización
llegó para quedarse, pero para que como sociedad
podamos beneficiarnos hay que estar atentos y abiertos
al cambio cultural. Por eso asegura- “en mi
caso particular soy médico por vocación,
pero mi quehacer científico me hizo comprender
que en un mundo globalizado el acceso de los pacientes
a mejores medicinas no depende solo de la buenas intenciones
de los profesionales de la salud, sino que también
de las empresas farmacéuticas, las que constituyen
un filtro esencial para el desarrollo y aplicación
de nuevos fármacos. Una nueva droga, por muy
beneficiosa que sea para la salud humana, corre el
riesgo de perderse y jamás producirse, si no
se cuenta con una estrategia de protección
intelectual que le otorgue un valor comercial que
atraiga capitales para su explotación”.
La Dra. López piensa que mediante la transferencia
de las tecnologías generadas en la investigación
hemos acercado a pacientes a medicina de punta que
en otras condiciones jamás estarían
a su alcance en Chile.
Multidisciplina
para la sociedad del conocimiento
Así como avanza en el mundo científico,
también este equipo ha realizado descubrimientos
en el quehacer empresarial. Uno de ellos es que las
empresas luego de un tiempo empiezan a adquirir vida
propia, legitimadas por el mercado que no necesariamente
las asocia a sus propietarios. El Dr. Salazar agrega
“este hecho que es de conocimiento amplio, nosotros
no lo percibíamos y resulta que tiene implicancias
incluso para la valoración comercial de una
empresa”. Agrega - “También gracias
a la participación en ferias de negocios biotecnológicos,
descubrimos algo sencillo y simple: Gran parte de
las empresas biotecnológicas, incluso en países
desarrollados son pequeñas como la nuestra
y su capital real está constituido por la tecnología
desarrollada más el conocimiento asociado a
esta”.
Así como el conocimiento posee un valor comercial,
la experiencia en la elaboración y ejecución
de proyectos de investigación y desarrollo
puede ayudar a otorgar valor comercial a otros proyectos
científicos que siempre habían sido
abordados con la legítima lógica de
la curiosidad intelectual. Por lo mismo asesorías
en este campo, se han transformado en un nicho en
crecimiento a partir de la necesidad estratégica
de Chile de invertir en innovación para acelerar
el desarrollo, del incremento de nuevos fondos fiscales
provenientes del royalty minero así como del
consenso político existente en que construir
una sociedad del conocimiento es un tema país.
Es en esta dirección que el equipo emprendedor
liderado por estos profesionales, ha creado Bionex,
empresa que tiene como objetivo crear valor para sus
clientes, ayudando a transformar proyectos científicos
básicos en proyectos de I+D y transferir innovaciones
científicas con posibilidades al mercado global.
Lo
pequeño no quita lo global
Eugenio Rivas es publicista y uno de los socios en
este nuevo emprendimiento y se siente un testigo privilegiado
de los fenómenos que conlleva la innovación
en nuestro país. “Estoy relacionado hace
unos 5 años a este equipo y he observado un
cambio cultural que posiblemente a los científicos
involucrados les he difícil ver por el grado
de dedicación que su trabajo implica y también
porque existe la tendencia de ver más las debilidades
que las fortalezas”- asegura. “Por lo
mismo no dudé en incorporarme como socio en
Bionex, fundamentalmente porque resulta muy motivador
poner mis habilidades profesionales al servicio de
áreas como la biotecnología que me resultaban
tan lejanas en un comienzo”.
La
realidad es que pocos proyectos se transforman en
éxito económico y para algunos la dificultad
estriba en que se trata de Pymes con poco capital.
Para Eugenio Rivas el concepto de Pymes esta mal aplicado,
puesto que si bien se podría entrar en esta
categoría desde el punto de vista de facturación
anual, la realidad es que es difícil catalogar
de Pyme a empresas que cuentan con personal y/o socios
altamente calificados, muchos de ellos Ph.D., médicos
especialistas o profesionales con estudios de Postgrado,
que poseen una red de contactos internacionales y
acceso a fondos fiscales, lo que obviamente le otorga
un mayor valor a la empresa.
Por estas razones estos emprendedores plantean que
una definición más real debería
ser “empresa del conocimiento”, destacando
que actualmente en el mundo de la biotecnología
nacional es común ver alumnos extranjeros en
práctica, científicos y empresarios
extranjeros integrados a la investigación nacional,
litigios por marcas o dominios en internet, cuando
hace solo un par de años a nadie parecía
preocuparle.
Por lo mismo este equipo multidisciplinario considera
que la experiencia que poseen puede ser valiosa para
otros científicos o emprendedores, especialmente
cuando los tiempos se hacen más cortos y por
ende el margen para cometer errores casi no existe.
FUENTE
Noviembre 2007
BIOPLANET